A continuación la versión completa de la reseña sobre el libro Historia del diseño gráfico en México, 1910-2010 publicado en el suplemento Laberinto Milenio el sábado 16 de julio de 2011. En la versión publicada suprimieron cosas que creo que le dan un sentido más crítico a la nota. Aquí agregaría algo que no supe hasta el miércoles: que es lamentable que el precio del libro sea tan elevado ($1,600.00) que haga imposible que los estudiantes de diseño lo adquieran. Quizá se deba a que utilizaron un papel reciclado que lo encareció. No creo que basta con alegrarnos de que aparezcan nuevos libros de diseño, tenemos que ser críticos de ellos y de quienes los publican. El libro se presentó el miércoles 13 de junio en la Sala Manuel M. Ponce.
Por Leonel Sagahón
Dada la importancia que tiene el diseño en la generación de cuanto rodea nuestra vida cotidiana, preguntarse qué es y qué ha sido en México de esta disciplina es indagar en nuestra propia identidad y en el entorno que la nutre. En nuestro país, cuando quisimos definir qué era el diseño (así en lo general) ya era demasiado tarde, pues la disciplina se había diversificado tanto que cada una de sus versiones (gráfico, industrial, arquitectónico, etcétera) desmentían o negaban alguna de las partes de la definición general. Pero, cuando nos preguntamos qué era el diseño gráfico pasó lo mismo, era tarde, ya que la forma en la que se desarrollaba en diferentes países negaba o desmentía algo de lo que proponíamos.
Sin embargo, pensar en el diseño gráfico en México, en el papel que juega en la vida del país y en la historia de su desarrollo, es una tarea urgente llena de preguntas a las que quizá estemos condenados a responder de manera siempre tardía y parcial, pero a la que no podemos negarnos si queremos entender uno de los fenómenos más relevantes de la actualidad mexicana.
Es en este contexto que el Instituto Nacional de Bellas Artes publica la Historia del diseño gráfico en México, 1910-2010, de Luz del Carmen Vilchis Esquivel, una obra panorámica que en 528 páginas recopila una formidable cantidad de ejemplos de lo que ha sido esta práctica en los últimos cien años en nuestro país.
Luz del Carmen, diseñadora e investigadora, ha tenido una amplia trayectoria académica que la llevó a ser la primer directora mujer de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la unam, lugar donde se originó el proyecto de este libro cuando se documentaban los primeros cien años de la diversidad nacional. Por su formación en filosofía y comunicación, elige una perspectiva del diseño desde la comunicación y una lectura cronológica de la historia. Esto se reconoce en las tres grandes partes en las que se organiza el libro, una primera dedicada a los fundamentos conceptuales, otra en la que aborda la historia en lapsos de veinte años y una final en la que propone categorías para sugerirnos casos ejemplares del diseño contemporáneo en México.
Para iniciar, tiene el acierto de exponer de manera sencilla y clara los fundamentos conceptuales desde los cuales aborda esta historia. En ese primer capítulo, nos aclara que su propósito ha sido entender y comprender el diseño gráfico, nos ofrece su personal definición del diseño y de éste como objeto de estudio y fenómeno, plantea una estructura conceptual y una tipología de los discursos, así como una taxonomía de los principales géneros en los que se han materializado los productos gráficos; también nos propone una clasificación de los códigos y los principios bajo los cuales se articula el lenguaje visual. De esta manera, la autora nos brinda un instrumental valiosísimo para acompañarla en el resto del libro.
A este primer capítulo sigue la parte histórica, que inicia con los antecedentes del diseño gráfico en México que abarca desde los autores de códices prehispánicos, llamados tlacuilos, hasta los inicios del siglo xx, y en cada uno de los cinco capítulos siguientes abarca dos décadas de producción nombrando a cada uno de ellos con lo que considera que caracteriza esos veinte años. Al capítulo de los inicios, que abarca de 1900 a 1920, le sucede uno dedicado al nacionalismo de los años veinte y treinta; posteriormente, considera al periodo de los cuarenta a los sesenta como el esplendor del diseño gráfico y a los años sesenta y setenta como el de fundación académica de la disciplina. El recorrido culmina con el corolario del diseño gráfico en el siglo xx en los años que van de 1980 a 2010.
Sin embargo, el libro todavía nos ofrece dos capítulos más que redondean la lectura histórica. Uno dedicado a los horizontes del siglo xxi, en los que la autora se asoma a los fenómenos que piensa se darán en los próximos años y otro dedicado a lo que considera como referentes del diseño: una serie de entidades, productos y autores ejemplares que agrupa en categorías como lo son la estructura, el estilo, la identidad, el sentido y la innovación.
El libro termina con un muy afortunado epílogo de la pluma de Vicente Rojo, sin duda el diseñador gráfico más influyente y reconocido del país, que sin embargo ha dicho y escrito poco. Por ello esta reflexión personal sobre su trabajo y sobre la disciplina es un documento singular que a la vez representa una conclusión de su extensa carrera y del recorrido que hace este libro.
La Historia del diseño gráfico en México, 1910-2010 es una obra muy ambiciosa, resultado de varios años de trabajo de documentación, que ocupa un lugar que estaba vacío. Al campo del diseño en lo general y del diseño gráfico en México le ha costado mucho establecer su territorio y nombrar sus conceptos propios, en ese sentido este libro es a la vez reflejo de una madurez que se alcanza y un medio para consolidarla, pues el diseño gráfico en nuestro país como una disciplina profesional, científica, productiva, artística, académica y cultural madura requiere de textos analíticos como éste.
Se trata de un muy importante punto de arranque que debe provocar las mejores reacciones en la comunidad del diseño, la cultura y la historia en nuestro país. Debe ser una guía para los estudiantes y un mapa para identificar temas, periodos y perspectivas que se deben desarrollar, profundizar o corregir, en tanto que se trata de una obra cuya amplitud es insuficiente.
El diseño del libro es muy correcto y corrió a cargo de Cristina Paoli, Sofía Broid, Eduardo Sánchez, y Luciana Gallegos. Para los textos, se utilizó la familia tipográfica Espinoza Nova, diseñada por Cristóbal Henestrosa. Es de destacar lo interesante de la portada y lo atractivo del código de barras, aunque resulta inexplicable la carencia de un índice de nombres y la ubicación de los folios que numeran la páginas, en la parte superior central, que dificultan el estudio y la consulta en un libro de tantas páginas.
Después de muchos años de espera, este libro aparece casi al mismo tiempo que Diseño gráfico en México. 100 años. 1900-2000, escrito por Giovanni Troconi y editado por la UAM y Artes de México. Dos libros gemelos que nos permiten apreciar sutiles diferencias en la manera de contar la misma historia. Pero en el caso de INBA Conaculta da gusto que se haya interesado por la investigación de Luz del Carmen y confío en que a través de su programa editorial finalmente se anime a publicar más títulos dedicados al tema del diseño, que como esta Historia del diseño gráfico en México, 1910-2010 sean referencia para empezar a discutir con claridad qué es el diseño gráfico en nuestro país, pero sobre todo, qué papel puede jugar en la construcción de un mejor futuro para todos.